Ultramaro

ULTRAMARO

Actualidad

Surrealismo Metafísico Simbólico

Mi exploración del surrealismo, y el inconsciente, me llevó a centrarme y explorar el inconsciente colectivo de Jung, porque me parecía de más fácil acceso en mi planteamiento pictórico. Mi practica pictórica venía desarrollándose durante decenios, en la búsqueda de una expresión espontánea, que surgiese del inconsciente.

Buscando el método adecuado encontré que la meditación, asociada con la música de Iker Jimenez -mi querido hijo-, me sumía en un estado casi de sueño, con una desconexión total de la realidad y mi racional. Los resultados me sorprendieron y me encontré tan sumido emocionalmente, que a veces me descubría rezando y llorando lleno de alegría y agradecimiento. Esas expresiones de agradecimiento se dirigían a algo multifacético y pluridimensional, al que denominaba Divinidad.

Estimo que esa práctica pictórica ya era por entero Surrealismo Metafísico Simbólico, pero yo no había comprendido bien lo que estaba haciendo. Creía que era surrealismo del inconsciente colectivo. Es verdad que lo era, inconsciente y colectivo. Tenía ciertas dudas a pesar de todo, sobre si ese inconsciente colectivo o personal realmente existía.

Después de años de trabajo y reflexión y desde un tiempo reciente, empecé a soñar sueños lúcidos, en los que estaba en mi estudio ocupado en mis tareas cotidianas. Estos sueños se hicieron asiduos. Con frecuencia me levantaba en plena noche y también de temprana madrugada a explorar en mi estudio lo que había estado soñando. Así trascurrió mucho tiempo y para mí ya paso a ser algo cotidiano.  

Una noche soñé con un espacio más grande de lo común, aparecían a mi vista sobre una gran mesa, páginas con fotografías de homínidos diversos, cromañones, homo sapiens, fotos de pinturas de Altamira, El castillo, Chauvet, infinidad de fotos de expresiones plásticas en diversos materiales, las huellas de manos, hombres disfrazados, portadas de Yung, Freud, Wólfflin, Chomsky.

En un momento dado se pusieron a volar lentamente en un ovalo… así estuve contemplando sentado este torbellino lento de imágenes que cambiaban de lugar, en un tiempo indefinido pe lento…de pronto me pareció despertar de otro sueño que no pude recordar, pero en mi mente apareció con nitidez el concepto de Surrealismo Metafísico Simbólico.

Me desperté y comencé a escribir recordando todo lo que estaba en mi mente. Los conceptos del inconsciente personal de Freud, del inconsciente colectivo de Jung, del innatismo lingüístico en Chomsky, y el formalismo de Wölfflin, conformaban el eje esencial del concepto de Inconsciente Metafísico Simbólico.

Al comprender por medio de mi sueño que al inconsciente que yo me contactaba era un inconsciente religioso, metafísico, que me hacía llorar de alegría y agradecimiento, por estar experimentando esas emociones producidas por en mi práctica pictórica. Fui consciente de que ese inconsciente colectivo existía realmente en nuestro psiquismo humano. Existía de una forma tangible desde la prehistoria.

Hay un inconsciente colectivo innato que es religioso. Y digo innato por la misma razón que Chomsky llega a la conclusión de que el lenguaje es innato en el ser humano. Esa manifestación tangible de todos los grupos humanos, hasta los más primitivos, que crea deidades, es decir, seres metafísicos inexistentes en la realidad, y los expresan de variadas formas simbólicas, tienen una misma raíz y son configurados de forma innata en nuestro cerebro.

En los inicios del desarrollo humano, se dan – junto a los útiles para la caza y el desgarro de las presas-, elementos que no tienen una utilidad práctica para la obtención de alimentos o su manipulación, así como para confeccionar prendas para protegerse. Estas manifestaciones que no tienen una conexión directa con elementos constitutivos de la supervivencia se dan como adornos en ciertos útiles y se graban o dibujan en las cuevas. Parece que estos símbolos se desarrollan al mismo tiempo que los enterramientos.

Los Homínidos al llegar a cierto estadio de su desarrollo realizan enterramientos de los cadáveres, a veces rodeados de diversos elementos que dan fe de un tipo de ceremonial, rito…que expresa un respeto a los fallecidos y también unas creencias en otra vida. Estas creencias que surgen en todos los grupos que se consideran homo sapiens, tienen un carácter universal, sobrenatural, en esencia muy similar. Es la manifestación de unas características que singulariza profundamente a la especie humana: La creación de Deidades, capacidad de crear símbolos, la creación del lenguaje, los números…

El denominado Arte prehistórico, se manifiesta expresando todo un mundo de experiencias, relacionadas con su universo vital y conceptual. La creación de un universo metafísico poblado de divinidades no materiales se expresa con claridad en tiempos históricos y deja claro que esta característica se ha fraguado en todos los grupos humanos, por toda la tierra, en tiempos prehistóricos.

El hombre crea Dioses, las causas serán múltiples, pero quizás la conciencia de la propia muerte y el descubrimiento de que ciertas creencias podían dotar de valor, energía, y facilitar la supervivencia del grupo, serian seguramente notas destacadas. Esta seria una perspectiva materialista, la visión idealista nos llevaría a una entidad que es fundamento de la creación del universo, y que existe en la conciencia de todos los seres humanos imprimiendo un código de valores y conductas.

La capacidad de simbolizar ha sido esencial para nuestro desarrollo como especie. Vivimos y nos conformamos en la cultura de nuestro tiempo que es un universo simbólico, lleno de significados. La ciencia esta fundamentada en la simbolización y nos ha permitido comprender y construir una naturaleza paralela plenamente humana e histórica.

¿De dónde surgen este universo formal simbólico en mi obra? Creo que el Inconsciente Metafísico, debe convivir con otros estratos inconscientes simbólicos, quizás arquetípicos, que condensan la experiencia de la especie, vivencias y conceptos. Seria similar a la inteligencia artificial.

En mi exploración de los significados e interpretaciones, ciertos sondeos en Instagram me han confirmado, que parece real la existencia de lecturas de estos símbolos de mis obras, que son muy similares. Esto abre un campo de investigación muy interesante para mí. Me han aportado la seguridad de que mis obras son realmente producidas en mi inconsciente y que son también interpretadas con el inconsciente por el espectador.

Mi universo pictórico este poblado de símbolos, durante su creación yo eludo cualquier intento de dotar significado a lo que hago. Los voy viendo surgir, sumamente absorto dejándome llevar por las múltiples sugerencias que aparecen en mi espíritu…y mi interés es evitar que el consciente, mi prefrontal, mi parte racional aparezca y sea protagonista. Eso produce un resultado: ningún cuadro repite elementos, hay muchos rostros, pero surgen todos diferentes en sus rasgos, y eso también sucede en las figuras y composiciones, ninguna igual.

Mis cuadros surgen en dos etapas. Una primera relativamente corta en el tiempo, en el que se fraguan los elementos configuradores de la composición y otra muy lenta y con tiempos larguísimos. Esta segunda etapa tratar de conseguir la más optima expresión plástica del “revelado primero”. A veces hay un periodo de años en esta segunda etapa. Mi percepción me dice que falta algo, algún matiz en el color, una gradación tonal, un resalte o indefinición…y cuando consigo dar con el cambio adecuado… y se produce el milagro, lo habitual es llorar de alegría y agradecimiento en un auténtico éxtasis místico.

Mi estilo sin embargo tiene una gran personalidad, puesto que todo el mundo me dice que es inconfundible. Y eso estaría señalando que mi método funciona y que el inconsciente tiene un altísimo grado de creatividad, como se pone de manifiesto en nuestros sueños. A mi me parece que no los he pintado yo, cuando los acabo… y es posible que sea cierto…  que ese que pinta, no sea yo, Pedro Ramón Jimenez, sino Ultramaro…un pintor loco de toda la vida… por amor al arte y habita regularmente en su estudio.

 

Este escrito lo han realizado en colaboración: Ultramaro y Pedro Ramón Jiménez